Este sábado fue desactivada en San Miguel una fiesta electrónica clandestina, evitando las graves consecuencias que podrían haber causado la falta total de seguridad y autorización municipal para un evento que pretendía recibir cerca de mil personas.


La fiesta se difundió en las redes con el nombre de “Urban Street”, organizada por cinco DJs que invitaban a los jóvenes a llevar agua mineral (indicio de que habría drogas sintéticas) y a acampar en el lugar para seguir la fiesta hasta la tarde del domingo.

Una denuncia anónima alertó a la Policía Municipal y Bonaerense que llegaron con personal de Control Urbano para clausurar la fiesta, que se disponía a comenzar en un domicilio de la calle Pringles al 5100, en la zona oeste de San Miguel.

Las autoridades constataron la falta de habilitación municipal, de medidas y personal de seguridad; la ausencia de baños químicos, ambulancia o personal de salud asignado; se comprobó además la venta de entradas –con un valor de entre 30 y 50 pesos-, y la presencia de menores consumiendo alcohol.

El evento se promocionaba por redes sociales donde se recomendaba “traer agua, fundamental el estar hidratados para seguirla de 10. Contamos con canillas para que puedan recargar las botellas”.

El personal municipal y de seguridad llegó al lugar cerca de las once de la noche y, al comprobar las irregularidades de la fiesta, procedió a cortar la calle para iniciar la disuasión y desalentar la llegada de más público.

Había cerca de 150 personas en un evento al que se esperaban mil jóvenes. A la 1.30 de la madrugada se logró desalojar la casa, luego de que se comprobara que no se trataba de un cumpleaños privado, tal como argumentaron los organizadores en un principio.

Integrantes de la fiesta buscaron continuar el evento en la calle y permanecieron en el lugar cerca de una hora y media más. La Policía Municipal y de la Provincia, sin generar enfrentamientos, se quedó para custodiar que no hubiera incidentes y ya a las tres de la mañana logró disuadir a los pocos jóvenes que quedaban para que dieran por finalizado el evento.

Se trató de un importante operativo del Municipio de San Miguel que bregó una vez más por la seguridad en la vía pública y que se encuentra en permanente alerta para que no se repitan casos trágicos de fiestas clandestinas como los que ocurrieron durante los últimos meses en la Ciudad y el Conurbano.