Lali hizo historia este sábado al convertirse en la primera artista mujer en llenar el Estadio de Vélez Sarsfield como parte de su Disciplina Tour y el recital estuvo a la altura de ese enorme logro que también pudo disfrutarse a través de la plataforma de streaming, Star+. “Me van a escuchar decir una misma palabra muchas veces esta noche”, adelantó la artista. “Me van a escuchar decir ‘gracias’ muchas veces”, expresó con lágrimas en los ojos luego del potente inicio que fusionó “Eclipse” con “Asesina”. Espósito, en efecto, agradeció de muchas maneras.

Lali es también sinónimo de disciplina. Desde sus inicios, bajo el ala de Cris Morena hasta la actualidad, con la resignificación de una palabra tan fuerte que surgió de la colaboración con el productor y compositor Martín D’Agosto para el tema homónimo que se reserva para el tramo final del show, la palabra resuena mientras las visuales rojas contrastan con otras igual de llamativas como “atención”, “firme”. Lali se pone esa corona a la que también le da otra vuelta de tuerca, aquella que es el símbolo de esta nueva era y cuyos extremos punzantes también ofician de parábola de algo más: del deseo que cobra no solo una forma sino varias.

 

En “N5″, el público secundaba a Lali en esa súplica rabiosa, el “te quiero encima, nada encima, solo el 5 de Chanel”; en “Somos amantes” se bailaba mientras la artista aludía a una relación en la que prometía “dar todo sin pedir nada a cambio”; y en “Tu novia” destacaba cómo el “mejor momento” es aquel en el que hace lo que quiere, notablemente suelta en el viento. “Me fluye el sentimiento”, enfatiza Lali en dicha canción y podemos trasladar esa declaración de principios a cada minuto vivido en un show de más de dos horas donde, si nadie dejó de moverse, fue porque la creadora de esos hits estaba completamente entregada a brindar un verdadero espectáculo en el que no quedara detalle librado al azar, uno en el que rompió todas las cadenas (otra imagen incorporada al recital, desde el micrófono hasta las visuales).

Por lo tanto, cuando en un momento “de reposo” interpretó, en medio del estadio, una canción tan cándida como “Amar es presente”, la gente empezó a gritarle espontáneamente: “Te lo merecés”. Las tres palabras quebraron a una artista que, en ese mismo tema, sampleó “El amor después del amor” de Fito Páez, porque es una mujer que sabe que la música es comunión, que está en permanente diálogo con historias, influencias, épocas, géneros. De nuevo, Lali es enorme porque no se limita. Su onda expansiva se refleja en los gritos extasiados de un público que abraza la diversidad, las múltiples formar de amar, la sensación de que hay alguien, una bestia pop que habla su mismo idioma. ¿Qué es la música si no una forma de llegar al otro para hacerlo sentir menos solo?


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